
Escucho las voces varoniles
trajinando por los ámbitos de la casa.
Una risa, una protesta, un silbido.
Desde mi cuarto, tendida, relajada,
me dejo acariciar por esa melodía
tan amada.
Se llenan los espacios y cada rincón
rebelde
cae sumiso ante la vigorosa euforia.
Se iluminan mis sueños, mi soledad,
mi rutina.
Siento aroma a carne asada,
choque de copas, halagos al vino.
Sube la intensidad de los sonidos
y los recuerdos caen como lluvia
desalmada.
Estoy sola
mi cuerpo se dobla en el vacío
como evitando que huyan las sagradas
voces
por esos caminos del olvido.********
No estás solas, si escribes nunca estarás sola.
ResponderEliminarabrazos desde mi llanura dodne el viento peina trigales.
abrazos
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ResponderEliminarQuerida Ana María:
ResponderEliminarUn poema intenso, un gusto leerte. Me agradó la descripción de ese momento tuyo de soledad.
Aprovecho este espacio y retribuyo con afecto tus buenos deseos para el próximo año, para vos y toda tu gente querida, que tengamos un año en paz.
Un saludo y mi cariño
Analía
Gracias Estrella y Analía, mis cariños.Ana María
ResponderEliminarOi Ana! Estive passando quando avistei teu espaço, invadi, gostei e não resisti em dizer que adorei o poema, muito profundo. Parabéns!
ResponderEliminarBeijos e Feliz Natal e próspero Ano Novo pra ti e para todos que te cercam.
Furtado.